Biografía de José Santos Chocano

José Santos Chocano

Escritor peruano

Nació el 14 de mayo de 1875 en Lima.

Hijo de un militar y de la hija de un minero español enriquecido en el Potosí.

A los 19 años es encarcelado en la prisión de Casamatas del Callao por sus ideas políticas.
En 1895 pronuncia su famoso discurso «de la Revolución«.

En el año 1896 edita la revista «La Neblina«. De 1901 a 1905 ejerce como diplomático en Centroamérica y Colombia. Reside también en España y Nueva York.

Cantó los exteriores de América: naturaleza, leyendas y episodios históricos, relatos con indios, temas de la acción política. Se puso a la cabeza del movimiento modernista en el Perú.

Personaje muy polémico, en 1920, dispara y causa la muerte del periodista Edwin Elmore, al producirse un fuerte enfrentamiento entre ambos. Defensor del americanismo, revolucionario, protector de los indios y opositor del imperialismo estadounidense.

En Guatemala es sorprendido en una conjura y condenado a muerte. La intercesión del Papa y de Alfonso XIII le salvan.

Regresa a Perú y es detenido, procesado y condenado.

Al quedar libre viaja a Santiago de Chile y allí permanece hasta su muerte, ocurrida trágicamente el 13 de diciembre de 1934. Chocano iba en el tranvía, y un individuo, a quien el poeta había comprometido en la búsqueda de cierto tesoro oculto, sintiéndose defraudado lo abordó y mató a cuchilladas.

Chocano se había casado tres veces, sin molestarse en anular los vínculos anteriores.

Obras seleccionadas

«En la aldea e Iras Santas»
«Azahares»
«La epopeya del morro»
«El derrumbe»
«Selva virgen»
«El canto del siglo»
«Poesías completas»
«Los Cantos del Pacífico, primera antología»
«Alma América»
«Fiat Lux»
«Primicias de Oro de Indias»

De manera postuma se publicarón sus obras:

«Memorias»
«El alma de Voltaire»
«Oro de Indias»
«Poemas del amor doliente»

Escribió también tres dramas, de los que solo se editó «Los Conquistadores».

Blasón

Soy el cantor de América autóctono y salvaje:
mi lira tiene un alma, mi canto un ideal.
Mi verso no se mece colgado de un ramaje
con vaivén pausado de hamaca tropical…

Cuando me siento inca, le rindo vasallaje
al Sol, que me da el cetro de su poder real;
cuando me siento hispano y evoco el coloniaje
parecen mis estrofas trompetas de cristal.

Mi fantasía viene de un abolengo moro:
los Andes son de plata, pero el león, de oro,
y las dos castas fundo con épico fragor.

La sangre es española e incaico es el latido;
y de no ser Poeta, quizá yo hubiera sido
un blanco aventurero o un indio emperador.

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